lunes, 16 de enero de 2012

La Crisis de la Eurozona y las Lecciones de la Historia



Las economía de la eurozona enfrentan una paradoja: por un lado, están en la obligación de reducir sus déficit fiscales, pero al mismo tiempo, tienen que lograr que sus economías vuelvan a crecer. Esto es complicado, porque el gasto público -que es el que se está recortando- es un componente de la demanda agregada, y por tanto, recortar el gasto público, significa disminuir el nivel de actividad económica del país. Básicamente, es una medida contractiva, que no ayuda a impulsar el crecimiento. Al mismo tiempo, para agravar el asunto, algunos países están aumentando impuestos, en la búsqueda de generar una mayor recaudación fiscal, y así pagar sus deudas. Pero de nuevo, el aumentar los impuestos, merma la actividad económica en dos sentidos. En tanto quita el dinero de las manos de los consumidores (pasándolo a las arcas fiscales), disminuyendo el consumo, y por otro, desincentivando la inversión. Esto último, sería menos relevante para la actividad económica, si el gobierno recaudara impuestos para después ejecutarlo como gasto. Pero no es el caso, el dinero se está recaudando para pagar deudas.


En resumen -y de forma muy simplificada-, las medidas que se están tomando para palear el déficit fiscal, son básicamente contractivas, lo que empeora el escenario, porque esto último hace que el Estado recaude menos aún, pues la economía no crece, y si la economía no crece, pues no hay de donde recaudar dinero (lo que en este caso específico significa recaudar menos).

Los economistas han planteado varias soluciones, pero en general, todo parece apuntar a, por un lado, a la necesidad de recuperar la confianza de los mercados financieros (pues con las actuales medidas chapuceras del eje Merkel Sarkozy, nadie se fía que los compromisos de deuda adquiridos por países como Grecia o Italia se vayan a cumplir), para que el crédito vuelva a fluir, y por ende la inversión y el consumo, o bien, que el Banco Central Europeo, se ponga a imprimir dinero como condenado, se lo preste a Grecia, pero con un plan de ajuste en el largo plazo, que permita impulsar la economía en el corto-mediano plazo, y reducir las deudas en mediano-largo plazo. Sino los he entendido mal, plantean algo así como un shock keynesiano en el corto plazo, y una restructuración fiscal en el largo plazo.

Todo esto me recuerda la "trampa" en que cayo Hoover que en los años 30 durante la Gran Depresión:

"Compartió el punto de vista que existía en aquel momento según el cual el Estado debía equilibrar su presupuesto. Al disminuir las recaudaciones de impuestos y crecer el déficit, estaba convencido de que la eliminación del déficit era esencial para restablecer la confianza de los empresarios y provocar una rápida recuperación económica. En 1932 recomendó que los impuestos fueran incrementados para lograr que el presupuesto volviera a estar equilibrado (...) La política fiscal fue precisamente la opuesta de la que era necesaria para conseguir la recuperación. Más que el necesario estímulo, el país tuvo una gran dosis de restricción. El escenario estaba preparado para el colapso en el punto más bajo de la depresión de 1933. Irónicamente, la política fiscal no tuvo éxito en su objetivo de equilibrar el presupuesto. En parte debido a la restricción añadida, la economía se hundió. Ante este hundimiento, las recaudaciones fiscales disminuyeron y el déficit persistió. Paul y Ronald Wonnacott - Economía - Páginas 200-201

La lección del periodo es clara:

"...Las políticas fiscales de gastos e impuestos deben ser utilizadas para conseguir los objetivos de pleno empleo y de la estabilidad de precios, y no para lograr el objetivo de equilibrar el presupuesto. Keynes argumentó que la política fiscal debe ser diseñada para equilibrar la economía, no el presupuesto. El gobierno tiene la habilidad -y la responsabilidad- de dirigir la demanda agregada y por eso asegurar en todo momento la prosperidad." Paul y Ronald Wonnacott - Economía - Páginas 200-201



Existen muchas diferencias entre la crisis del 29 y la crisis actual de la eurozona. Baste mencionar que la eurozona nació con una bomba de tiempo auto-impuesta, al acordar una unión monetaria (el euro), pero no una unión fiscal. Por lo que no hay política fiscal común, y menos aún, un prestamista de de última instancia, rol que le debería competer al BCE. Esta y otras tantas complejidades, hacen que los escenarios no sean precisamente comparables, pero hay un punto en común al menos: que las medias que se tomaron en el 30, por el gobierno de Hoover, y las que están tomando ahora los líderes europeos, son fundamentalmente contractivas. No hay nada que apunte a medidas expansivas en este momento. Simplemente se han concentrado en recortar el déficit, con la vaga esperanza de que los mercados recuperen la confianza en la solvencia de los gobiernos. Y como los inversores no son idiotas, saben que estas medidas están lejos de asegurar la solvencia de los países en crisis. 


Desde mi limitado entendimiento de estos temas, mi impresión, es que la filosofía del "recortar hasta que no le debas ni un céntimo a nadie", que Merkel ha impulsado con más vehemencia, por más merecido que se lo tengan los griegos, y por más justificada que este la posición de Merkel (pues no hay que olvidar, que Alemania si hizo las tareas durante estos 10 años, que los Alemanes corren el riesgo de comerse enormes pérdidas si los griegos no se disciplinan como corresponde, y que Merkel tiene una presión política descomunal por parte del electorado de su país) no va a resolver el problema jamás. Mal por la eurozona, lamentable experimento, a ver como se las arreglan para no mandar a volar la economía mundial.

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